sábado, 7 de diciembre de 2013

No tiene derecho a la justicia; sólo a la piedad.


No existen derechos para ellos. La perrera los apresó y cuando se extinga el plazo se apagará su vida, de modo irrefutable y en un instante.
No valen las razones, ni los argumentos.
Sólo pueden salvarlos un gesto de compasión. 
Son inocentes, víctimas de la prepotencia humana que los sitúa en un orden de ínfimo respeto.
Los perros en las perreras son menos que cosas, porque los objetos no tienen sentimientos.
Su derecho a la vida está subordinado a un gesto de conmiseración.
¿Y la gente sigue comprando vida como mercancía? ¿Cómo? ¿Cómo pueden?

Contacto: protectorapdaeycruces@hotmail.com






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