
Está en Ibiza.
Personalmente me gusta mucho el pedestal, quizá porque interpreto que esa gran mano blanca extendida sugiere protección y cariño. Los rabitos alegres de los podencos que corretean sobre ella, parecen confirmarlo.
¡Sí, me encantan los monumentos a los perros de caSa y espero que nuestras ciudades se pueblen de ellos!
Muy chulo el monumento podenquil
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