Dicen que el corazón humano es del tamaño de un puño.
Y es un enigma que en un puño quepan, algunas noches,
tantos puñados de pena.
Que criatura tan minúscula cause tan abismal ausencia porque el amor agiganta y agiganta… hasta hacer la ternura
colosal y el calor de los besos una llamarada prodigiosa.
Dicen que el corazón cabe en un puño.
Y ella, que desde las estrellas ya es capaz de comprender los enigmas de ciertos instantes en que el tiempo se rompe, como una porcelana única y perfecta... se conmueve de que un puño fuese tan pleno y
portentoso. Tan grande, tan espléndido, tan ancho y absoluto como el mundo,
tan infinito como el universo. El universo a su medida. Su magia, su milagro, su maravilla...
Sólo por ello ya mereció la pena vivir.
Y sonríe mientras te mira, con amorosa entrega, siempre.
(No llores, Lucía, que lograste el enigma de que en un puño cupiese todo un
universo).

mil gracias,lucia
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