(Disculpad mi pesimismo, pero creo que aquí y ahora yo me moría con las ganas...)
Esta historia -real, por cierto- es tal vez más triste de lo que el título te anticipó. Un indigente que padecía cáncer de pulmón pidió ver a su perra una vez más antes de morir. Y así fue: paramédicos y voluntarios del refugio donde estaba albergado el animal se organizaron para cumplir este deseo en una orden.
Kevin McClain vivía en su auto en Cedar Rapids (Estados Unidos) junto a Yurti, su fiel compañera. Hace dos meses atrás, el hombre de 57 años se enfermó y los médicos decidieron hospitalizarlo. Mientras luchaba contra el cáncer en el hospicio de Dennis y Donna Oldorf, “Casa de la Misericordia”, su perra fue alojada en un refugio.
Voluntarios del “Centro de control y cuidado animal de Cedar Rapids” aseguraron que el animal estaba “inconsolable” y que emanaba una tristeza inmensa. Lo mismo ocurría con McClain, quien pidió volver a verla porque era “el mundo” para él.
Quienes presenciaron el reencuentro lo describen como algo “inolvidable” y aseguran que jamás habían imaginado algo así. “Pocas Pulgas” te acerca una fotografía de ese momento, cuando ambos se recostaron en la cama y descansaron tras días de extrañarse.
Después de la muerte de McClain, Yurti -quien acompañó a su dueño hasta el último momento- fue adoptada por una familia.

No lo creeras. O tal vez si. Tengo esta misma entrada guardada en borrador desde hace unos dias para publicarla.
ResponderEliminarEs una preciosísima y tristísima historia de amor. Cada dia siento mas rechazo por la gente que desprecia a los perros. No me siento un semejante. Al contrario que con ellos. Tienen cuatro patas pero me siento más unido e identificado. Ya sabes... soy raro.
Yo me pregunto si en España dejarían que un pero entre en un hospital a despedir a su amo moribundo.
Siento decirte que la primera foto no se ve.
Un beso.
Querido Alberto, estoy impaciente por leer esa entrada. Pero te adelanto algo... no te preguntes si en España dejarían a un perro entrar en un hospital. Sé, de cierto, que no.
ResponderEliminar