
Ayer conocí a la nueva podenquita de mi barrio; se llama Shasha. La chica que la pasea me dijo, en un difícil castellano de acento eslavo, que la recogió hace dos días de la Perrera. "¿Y por qué querías un podenco?" le pregunté.
"No sabía ni que existían los podencos. Pero me miró..."
Con tu permiso lo copio , no se puede decir más con menos
ResponderEliminarHaré como Nayr, Arquepe.
ResponderEliminarGracias y un beso.